El eterno aprendizaje

Esta entrada está dirigida a profesionales de la lengua, sobre todo a profesores de idiomas y traductores. Aquellos seres que a veces se ven en situaciones un poco complicadas (pero divertidas).

Creo firmemente que como profesionales del lenguaje (y como humanos) debemos entender que NUNCA sabremos absolutamente todo. No importan los años de experiencia ni las capacitaciones que hemos hecho a lo largo de nuestra vida. Sí, todo eso sirve y MUCHO, pero vayamos a la realidad: no va a volvernos magos. Siempre habrá algo que se nos escape cuando damos una clase, hacemos una traducción o una interpretación. Y cuando eso pase, tenemos dos opciones:

  • Reconocer que somos humanos y aprender del error. Admitir que no sabemos lo que se nos pregunta e informarnos al respecto.
  • Sentirnos avergonzados por no saber y dudar de nuestra capacidad.

He pasado por la segunda situación muchas veces dando clases de inglés. Comienza así: un alumno pregunta algo que no puedo responderle de inmediato, ya sea porque no sé la respuesta o porque no la recuerdo en ese momento. Al principio (cuando empecé con las clases) mi reacción era la de una joven nerviosa e inexperta. Intentaba explicar que no era (no soy) un diccionario y que había palabras que simplemente no sabía. No sé si era idea mía o realmente pasaba, pero cuando les decía que no sabía algo reinaba un silencio insoportable. Sentía que me condenaban silenciosamente, que dudaban de mi capacidad e incluso que iban a buscar a otra profesora. Hoy en día creo que sucedía esto porque yo no explicaba bien la situación.

La realidad es que no tiene nada de malo no saber algo, pero para que los alumnos lo entiendan debemos explicárselo bien. Pensemos en nuestra lengua materna: muchas veces nos cruzamos con una palabra que no sabemos qué significa, o una palabra que jamás hemos escuchado. La buscamos en el diccionario y problema resuelto. Nadie se espanta. Ahora bien, si esto sucede con NUESTRA lengua, ¿por qué no va a suceder con una segunda, tercera lengua?

Hay otra situación que se da mucho en las clases de inglés (sobre todo en las que se enfocan en el speaking) y que me ha sucedido más de una vez. Un alumno me está contando algo que le pasó y de repente se frena y me mira. “¿Cómo digo “tutear?”

Y en ese momento se hace el silencio. Mi cara de desconcierto me delata, por lo que le respondo con total sinceridad: “no sé si existe un término específico para esa palabra, pero podemos explicarla”. Quizás un “address someone informally” basta, pero sigue sin satisfacer los deseos del alumno que pretende encontrar UNA palabra justa. De nuevo, creo que es nuestro deber explicarles a los alumnos que hay veces que NO hay un equivalente justo para cada palabra en español. Siempre podemos comunicar la idea, pero a veces no podemos hacerlo mediante una palabra sola. Y está bien. Son lenguas y culturas distintas.

Mi conclusión respecto de este asunto: sean sinceros y admitan que no lo saben todo. Quizás este consejo no le sirva mucho a los intérpretes, ya que ellos tienen otra manera de enfrentar sus errores (sus errores pocas veces pueden corregirse, ya que traducen en vivo y en directo y es muy complicado volver sobre una palabra que ya se dijo). Sin embargo, creo que a los profesores y a los traductores les puede venir bien. Comuníquenle a su cliente/alumno que se confundieron, que eso puede pasar y que van a aprender de ese error. Que es natural desconocer una palabra y que eso no nos hace menos competentes como profesionales. Al contrario: admitir un error es mucho más profesional que intentar cubrirlo.

¿Qué creen ustedes? Me gustaría leer experiencias sobre el tema y cómo hicieron para solucionarlo.

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Expandiendo nuestro vocabulario en inglés

Es normal que aquellos que han alcanzado cierto nivel en el idioma deseen expandir su vocabulario. El deseo de expandir nuestra lista mental de palabras va creciendo a medida que aprendemos, pero…¿cómo se adquiere vocabulario?

Hay varias formas de adquirir vocabulario, pero todas tienen algo en común: deben ser en CONTEXTO. Las palabras sueltas de memoria no sirven de mucho. Las formas que encuentro más efectivas para aprender vocabulario son las siguientes:

Leyendo sitios web en inglés (escritos por nativos) o noticias en inglés. Además de leer, es muy recomendable participar en foros en los que normalmente participan nativos o gente bilingüe. Siempre aprenderemos de estas experiencias.

Mirando documentales o programas que traten de un tema en especial (por ejemplo, si queremos aprender vocabulario científico, debemos buscar documentales sobre ciencia).

Armando glosarios con oraciones de ejemplo para cada palabra. Obviamente, las oraciones de ejemplo debemos sacarlas de una fuente confiable. A veces inventamos oraciones que suenan bien para nosotros, pero quizás la palabra que elegimos no está bien utilizada en ese contexto.

Leyendo libros sobre los temas que deseemos aprender. De nuevo, conviene copiar las oraciones que contienen la palabra o término que deseamos incorporar. Así iremos formando una lista muy útil.

El paso indispensable: utilizar lo que hemos aprendido. Puede ser en clases (si seguimos tomando clases), con amigos que hablen el idioma o con nativos por internet. Otra opción es crear una página o blog y escribir a diario en inglés. Si no usamos el vocabulario, es probable que lo olvidemos.

El traductor-escritor

Lamentablemente, la mayoría de los que nos dedicamos a la traducción hemos escuchado a más de una persona hacer un comentario negativo sobre la profesión. “Pero si por Internet copias el texto y lo traduce al instante”; “ya no hay trabajo de eso” o la clásica (y una de las más indignantes): “pero, ¿por qué estudias traducción si hay gente que sabe el idioma y traduce películas sin problemas?”

Creo que parte del problema que tenemos los traductores de inglés es que trabajamos con la lengua más popular del mundo. Millones de personas escriben y leen inglés, sin importar su lengua materna. Hay libros académicos que solo están en inglés. La industria cinematográfica estadounidense tiene muchísimo peso: ver películas o series en inglés es algo a lo que estamos demasiado acostumbrados. Escuchamos música en inglés y nos encanta; la cantamos en voz alta e incorporamos muchas cosas del idioma. A esto hay que sumarle que el inglés es necesario para poder obtener mejores puestos de trabajo, por lo que mucha gente se ve “obligada” a aprenderlo.

Y así se crea la idea de que “todos sabemos inglés”. Algunos más, otros menos, pero todos saben algo de inglés. El asunto se complica cuando creemos que cualquiera que sepa el idioma puede traducir cualquier tipo de documento. La traducción y el aprendizaje de un idioma no son lo mismo. Traducir no es lo mismo que comprender una frase o un texto. Puedo comprender muy bien un texto, pero eso no bastará para que lo traduzca bien. Además de comprender -a la perfección- un texto, debo ser capaz de expresarme a la perfección en la lengua meta (en este caso el español), y ese temita no lo aprendemos en las academias de inglés. Debo ser capaz de PRODUCIR, no solo de entender. El traductor es, ante todo, un escritor: es alguien que tiene habilidad con las palabras y que sabe de normativa. No basta con entender inglés; ese es solo el primer paso (y el más sencillo, si me permiten el atrevimiento).

El traductor ama escribir y leer, no solo aprender inglés (que de eso sabe bastante). El traductor es ese que está en los detalles y al que no se le escapa (casi) nada.No da lo mismo “amable” que “buena onda”. Nos fijamos en todo: los registros, el contexto, la edad de quien está hablando o escribiendo, su situación particular… Todo esto influye en una traducción. El traductor se fija en aquellas cosas que para otros quizás son insignificantes. Somos los reyes del detalle. Y déjenme decirles que google translate jamás podrá ser tan detallista como nosotros.

No somos un diccionario bilingüe o una máquina de encontrar equivalencias. Somos seres conscientes que toman decisiones dependiendo del texto que tengamos en frente. Sabemos que lo cultural es muy importante y que dos palabras similares pueden cambiar muchísimo un texto y su recepción. Investigamos y nos formamos a cada paso que damos. Sabemos de todo un poco: de ciencia, de leyes, de literatura… Aprendemos a dudar de todo lo que parece sencillo de traducir, porque sabemos que los mayores errores se cometen por exceso de confianza. Editamos nuestro trabajo constantemente y necesitamos tiempo para asegurarnos de que no falte nada.

En resumen: no somos personas bilingües. Somos traductores.

Inglés vs. Español

Todo adulto o adolescente que se propone aprender inglés ha caído en la terrible (pero tentadora) idea de compararlo con su lengua nativa. Al dar clases me encuentro con muchas preguntas de alumnos que no se me habían ocurrido antes. Quizás tenga que ver con que, al aprender el idioma de chica, incorporé reglas del inglés sin cuestionarlas demasiado. Sin embargo, cuando comenzamos a aprender inglés de más grandes es inevitable que surjan algunas comparaciones: ¿por qué en español es así y en inglés no? Bueno, la respuesta es simple: porque son dos lenguas distintas. Deal with it!

Algunas diferencias básicas que más de un alumno adulto me ha consultado (y que han traído algún que otro problema al hablar) son las siguientes:

El inglés SIEMPRE necesita un sujeto. A diferencia del español que admite sujeto tácito (y que de hecho es muy común utilizarlo), en inglés es agramatical omitirlo. Por más que esté clarísimo que el sujeto es “I”, hay que repetirlo si comenzamos otra oración.

¿Por qué sucede esto? Bueno, porque el verbo en inglés no varía con cada pronombre que se utiliza. Entonces no hay manera de saber con exactitud qué pronombre estamos usando a no ser que lo digamos explícitamente. Un ejemplo simple:

“Fui al médico y me hizo esperar una hora”

I went to the doctor and he made me wait for an hour”

Hay que tener cuidado al traducir un texto del inglés al español, ya que podríamos caer en el error de escribir el sujeto siempre. Además, quienes están estudiando español suelen repetir el sujeto cuando se comunican con un hispanohablante y, en la mayoría de los casos, no es necesario.

El inglés tiene un orden más estricto de las palabras mientras que el español es más flexible.  Por ejemplo, en español puedo decir “Siempre voy al parque”, “voy al parque siempre” o “voy siempre al parque” y no cambia nada. Pero en inglés, ciertas palabras (como los adverbios de frecuencia) tienen un orden específico. Puedo decir “I always go to the park” pero no “Always I go to the park”. Otro ejemplo se da con los verbos: en español podemos decir “me gustan las películas de terror” o “las películas de terror me gustan” y ambas son correctas. En inglés solo podemos decir “I like horror movies”. El orden es un problema muy frecuente cuando se empieza a hablar en inglés; traducimos mentalmente una frase y creemos que el orden es el mismo en ambos idiomas. Será cuestión de dejar de pensar tanto en español y más en inglés…

En español las preguntas se forman igual que las oraciones afirmativas . En inglés tenemos que cambiar el orden de las palabras para formar una pregunta. En español solo basta con cambiar la entonación (o agregar signos de interrogación si estamos escribiendo) y se entenderá que estamos preguntando algo.

La negación en inglés es más complicada que en español. Para negar algo en español solo hay que anteponer el “no” y asunto terminado. En inglés no es tan fácil: todo dependerá del tiempo que estemos usando y de los auxiliares que vayan con ese tiempo. Si estamos usando presente tendremos que negar con don’t/doesn’t, en pasado con didn’t, en presente continuo con isn’t/aren’t/am not y así con cada tiempo.

La pronunciación en inglés suele ser bastante arbitraria y complicada. En inglés, dos letras juntas pueden sonar distinto dependiendo de la palabra en la que estén. Además, en inglés hay más fonemas que en español. Mientras que el español tiene cinco vocales, el inglés tiene 14 o más, dependiendo del dialecto (estamos hablando de fonética, no de vocales en la escritura). La diferencia entre estas vocales a veces puede ser muy sutil, por lo que puede ser complicado aprender a pronunciar correctamente.

Las diferencias son muchísimas, pero estas son solo las básicas. El proceso de aprendizaje de una lengua SIEMPRE debe ser activo. Por eso hay que seguir buscando y debatiendo.

¿Qué diferencia les resultó más difícil de memorizar a la hora de hablar en inglés/español?

¡Los leo!